Escrito por admin el 7 de Marzo, 2010

Si en fechas anteriores hablábamos de lo importante que puede ser el caminar para mejorar nuestra salud, el poder dormir de una forma regular es también un aspecto imprescindible para cuidarnos día a día. Y es que es el momento nocturno, es el periodo utilizado por nuestro cuerpo para regenerarse de la actividad diaria, y esa situación requiere de un tiempo determinado que podemos establecer en siete u ocho horas como mínimo.

Podemos definir el sueño en dos grandes secciones, conocidas como situación rem, durante la cual se produce toda actividad onírica, y la situación no rem. Dentro de ésta a su vez existen cuatro grandes fases, que se suceden de menos a más profundidad de sueño. Al dormir, pasamos progresivamente de la fase uno a la cuatro, para luego volver a la dos, e ir a la fase rem en ciclos de sueño que duran entre 90 y 120 minutos. Estos ciclos se van repitiendo durante toda la noche, pero a medida que avanza el tiempo se alarga la fase rem y se acorta el sueño profundo. Por eso, es menos probable que nos despertemos en una fase tres o cuatro. De hacerlo, es cuando tenemos la sensación de estar tan profundamente dormidos que reaccionar con rapidez se nos antoja imposible.

Tras esta explicación parecida a un laberinto, no podemos dejar de preguntarnos, ¿cuántas horas debemos dormir para actuar de forma correcta? Una pregunta difícil, que cuenta con un mínimo que se acerca a las siete u ocho horas, pero sobre la que no existe una cantidad estipulada, pues como de sobra es conocido, cada persona es un mundo y por tanto con unas necesidades distintas. Para ello, es necesario conocer nuestro cuerpo y sus necesidades, con lo que podremos acercarnos al numero de horas obligatorio para una regeneración correcta.

No es algo sencillo y muchas veces podemos pensar que si dormimos poco y no lo hacemos de manera correcta, no tiene que afectarnos de manera instantánea y estamos muy equivocados. Es decir, una persona que duerma poco de lunes a viernes no recuperará la falta de sueño el fin de semana. El sueño perdido no se recupera, o como máximo sólo en un 20-30 por ciento.

Evidentemente, no es lo mismo si hablamos de dormir mal durante un par de días que de dos semanas. Si abusamos de esta situación podemos multiplicar la aparición de graves perjuicios para la salud de nuestro cuerpo. El tiempo que debe pasar para que una persona note alguna disfunción dependerá completamente de su físico y de la intensidad del insomnio. Cuánto más grave y crónico sea, más se notarán las consecuencias y nuestra calidad de vida se verá afectada.

1Sobra decir que existen multitud de profesionales que le pueden ayudar a evitar estos problemas, y trabajar para mejorar un comportamiento tan importante como es el del descanso. Pero desde estas líneas podemos nombrar algunos aspectos que le pueden ayudar a trabajar sobre ello. Por descontado si en uno o varios de los siguientes pasos cree que no los cumple correctamente, debería estudiar y mejorar dicha situación para que su salud no se vea afectada.

Debemos evitar en la cena, el ingerir productos grasos o de alto nivel calorífico, que tardan en digerirse y menos si estos viene acompañados de alcohol. Igualmente no debemos optar por la situación contraria de no cenar nada en absoluto, con la intención de hacer uso de una dieta auto impuesta, y en muchas ocasiones sin revisión de un facultativo. En muchos casos puede ser contraproducente ya que la falta de alimentación o el exceso de ella no invita a tener un buen sueño. Por supuesto eliminar el consumo de cualquier bebida estimulante de sobra conocidas nos ayudara en nuestros objetivos.

Igualmente debemos eliminar situaciones habituales previas a intentar conciliar el sueño, como pueden ser el realizar ejercicio abundante o tomar un baño caliente, ya que según revelan los estudios, el sueño únicamente llegará cuando la temperatura corporal baje, por tanto si se realizan actividades de este tipo, provocamos un efecto contrario al deseado.

En caso afirmativo si debemos hacer uso de un ritmo de actividad regular que nos permita tener un habito de horarios, para levantarnos y/o acostarnos, así como para las comidas y cenas. Podemos hacer uso y convertir en hábitos cotidianos el tomar un vaso de leche o cualquier infusión, -todo ello según gustos-, cuando vayamos a irnos a dormir.

Pero sobre todo el diferenciar el día de la noche y no cambiar horarios, aprovechar la luz del día para realizar las actividades y acompañar a la luna para reunirse con Morfeo nos ayudará a poder obtener las mejores garantías en nuestro sueño y por tanto mejorar nuestra salud.

Tags: , , ,

Por favor haz un comentario

Please leave these two fields as-is:

Protected by Invisible Defender. Showed 403 to 4 bad guys.